Viernes, 12 de Enero, 2007...22:23

Matemáticas + imaginación = ¿?

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Miro mi reloj, las agujas están paradas. No se mueven. El tiempo no corre. La clase se me hace eterna. Soy de esas personas que creen que el tiempo no es cuestión de números, ni horarios, ni agujas que lo marquen, ya que al fin y al cabo, nuestra mente es la única que termina marcando la duración de nuestro propio tiempo. Lo que para el mundo es una hora, para mi pueden ser cinco, o viceversa. Es todo, una vez más, cuestión de nuestra mente y de la libertad de nuestras acciones.

Y allí, como otro día cualquiera más, estaba yo. Sentando en esa silla, delante de ese pupitre, enfrente de esa pizarra. En primera fila, y no porque sea un empollón, si no porque necesito ver lo números bien de cerca, a ver si así logro entender todas esas reglas y combinaciones aparentemente lógicas, que alguien algún día creó y que ahora son como el padre nuestro. Mientras el profesor escribía en la pizarra números, signos y dibujos raros, que todavía no logro saber muy bien que son, mi mirada se colaba por la rendija de una de las ventanas que permanecía abierta y me sumergía en la burbuja de los pensamientos de un pobre alumno frustrado ante números y fórmulas raras sin aparente sentido.

Supongo, que muchos otros como yo sentirán una especie de distanciamiento -por llamarlo de alguna forma ortodoxa - hacía esa ciencia tan temida por algunos/as: las dichosas matemáticas. Sólo el nombre ya da miedo. Menuda palabreja.

Recuerdo de pequeño, con diez años, lo mucho que las odiaba. Aunque en realidad más que odio era miedo. No sé si es que pensaba que los números se iban a salir del cuaderno y se iban a tirar a mi cuello o si es que era incapaz de comprender la realidad de una forma tan abstracta. Siempre pensé que eran incompatibles conmigo, algo así, como el aceite y el agua, que no se pueden mezclar.

Incluso, me preguntaba que pasaría si viviéramos en un mundo sin números. El día de mi décimo cumpleaños cerré los ojos y soplé las velas, y pedí un único deseo: que dejaran de existir las matemáticas. Aparentemente por la cabeza de un niño de diez años, lo único que pasa ante tal hecho, es que se suprime la asignatura de las matemáticas y te quitan un disgusto del cuerpo. Pero si, ese deseo, se hubiera cumplido alguna vez, yo y sólo yo, hubiera sido el culpable, del mayor caos de la historia. Imagino como podría haber sido el mundo, si no me hubiera dejado una vela sin apagar, y mi soplido hubiera sido tal, que mi deseo se hubiera cumplido. Viviríamos en otro mundo. Totalmente primitivo. En donde el caos y el desorden se apoderarían de todo. Menos mal que, aquel día no tuve la suficientemente fuerza como para soplar las diez velas de un solo soplo.

Si no me gustan las matemáticas, es por el simple hecho, de que no las entiendo. Me he pasado muchas tardes, delante de esos libros y esos cuadernos, llenos de números y signos intentado comprender, que son exactamente todas esas cosas. Si son, tal y como dicen los enunciados de los problemas, naranjas, pimientos o tomates, porque con tanto lío estoy apunto de hacer un huerto, a ver si así, las entiendo de una puñetera vez.

Por otra parte odio los problemas típicos de: “La edad de un padre es el cuádruple de la de su hijo, pero dentro de 16 años será solamente el doble, ¿Cuál es la edad actual de cada uno?”. Me pregunto si no será más fácil mirar el carné de identidad. Lo peor de todo es que al final, en la mayoría de los casos, los resultados te suelen dar que el padre tiene 35,7 años y el hijo 14,6, por poner un ejemplo, es decir, que yo a día de hoy, debo tener, 16,8 años. Nunca he logrado entenderlo.

Lo más curioso de todo, fue cuando, con unos 13 años, escuche en la tele, a un hombre en silla de ruedas y con la cara mal formada, que me recordaba al monstruo que siempre pensé que existía debajo de mi cama, que las matemáticas sólo eran diez números y que a partir de esos números se formaban todos los demás. Hasta un idiota sabría manejarse con diez números, pensé, pero yo era incapaz. Yo es que no veía números, si no dibujos que se repetían una y otra vez. Cuando llegaba a casa, después del instituto, no me ponía a hacer los deberes de matemáticas, si no a dibujar números nuevos, que me inventaba, hacía un dibujo de un número y le daba un nombre. Este número se llama unseca y vale un número tres y un número siete, decía. Tres unseca, menos dos unseca vale un número cinco. Y así todas las tardes.

Incluso a veces me entraba la duda, de sí, podrían existir otras matemáticas, es decir, una ciencia con el mismo nombre, pero con diferentes reglas. En definitiva, las matemáticas son planteamientos que se resuelven mediante una seria de normas fijas. Pero, ¿qué pasaría si esas normas fijas fueran otras completamente diferentes?. ¿Podríamos hablar de que cada uno podría crear sus propias matemáticas?. Sería divertido ver como cada uno crearía una ciencia particular, con sus diversas reglas pero con unos mismos resultados. Por ejemplo, ¿qué pasaría si yo digo que el signo más, de la suma, hace la función del menos, es decir, que no simboliza sumar, sino restar?. ¿Quién dice que una rayita horizontal represente un signo de restar y no uno de sumar? Diferentes reglas, mismos resultados. Piénsalo por un momento:

2 + 2 = 4 (Las matemáticas tradicionales)

2 – 2 = 4 (Mis matemáticas cuando tenía 13 años)

No estaría nada mal, que una noche, las matemáticas se me aparecieran. Siento curiosidad por saber como serán, a lo mejor son sólo los 10 números que dijo el hombre en silla de ruedas, alineados uno de tras de otro, que entre ellos tienen diversas relaciones sociales. Por ejemplo: Cuando el 4 se casa con el 2 forman a su hijo el 6 y cuando se separan los dos forman el 3. Imagino como serán las amistades y aventuras amorosas de los números, llenas de matrimonios convenidos, separación de bienes, divorcios y amistades con derecho a roce. También me encantaría dialogar un rato con las matemáticas y preguntarlas muchas cosas que sólo ellas pueden saber. Como por ejemplo, cuantos pelos tengo en mi cabello o cuantas veces he oído mi nombre de boca de alguien. Cuantas veces he estornudado a lo largo de mi vida o cuantas palabras suelto a lo largo de una conversación. La verdad es que todo se resume en números y relaciones amorosas.

Y mientras, a mi cabeza venían ideas y recuerdos que se peleaban entre ellas, aparte la mirada, de aquella rendija de la ventana abierta y vi las dos pizarras llenas de algo que no sabría definir muy bien, diría que era entre un cuadro abstracto de Miro y la factura de la luz de doña Esperanza Aguirre. Mi cuaderno en blanco y un rutinario timbre que llegaba hasta mis tímpanos. Una vez más no había sido capaz de controlar el paso del tiempo, y los 50 minutos de la clase, que al principio se me estaban haciendo eternos, terminaron antes de lo previsto. El profesor se marchó, y mis compañeros comenzaron a salir alborotados de la clase. Pero allí seguía yo, observando aquellas malditas ciencias que no lograba entender e intentando encontrar una relación lógica entre las matemáticas y mi imaginación…

Nota de autor: Muchísimas gracias a todos los que me estáis votando en los premios 20blogs y a todos los que os pasáis por aquí a leer y comentar. A día de hoy, Viernes 12 de Enero, voy quinto con 34 puestos en el top general y primero en la categoría de mejor blog personal con 29 votos. Si te gusta este blog y lo que escribo puedes votarme pinchando aquí.

 

Os dejo con la canción “Es mentira” de Joaquín Sabina:

 

Daniel de Vicente

68 Comentarios

  • Las matemáticas eran amiguitas mías (que yo era de ciencias super puras), y me han dicho que tu post de hoy, hasta antes de la nota de autor tiene:

    1274 palabras
    5783 caracteres sin contar los espacios
    7045 contando los espacios
    13 párrafos
    89 líneas

    Bueno, en realidad me lo ha contado el word, que se lleva bien con las mates también, jejeje

    Muy chulo el post “rival” ;)

  • Bueno, como ves te sigo. Lo peor de todo es partir de la premisa errónea de que quizás no te gusten las matemáticas porque no las entiendes. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que muchas de las cosas que más nos emocionan o nos conmueven tampoco son entendibles. Léase poesía, amor, viajar, un paisaje, una fotografía con el rostro de un desconocido y tantas otras cosas. Por lo demás, compañero, creo que nadie ha encontrado la relación lógica entre su imaginación y las matemáticas. Pero, no te preocupes, supongo que no hace falta. Salud.

  • Nunca me gustaron las matemáticas a mi tampoco, besitos

  • Yo controlaba bastante…es mas, fui una vez a unas Olimpiadas de Matemáticas de todos los colegios de mi ciudad en Argentina y dos veces a unas de Contabilidad. Pero luego pase de meterme a Economicas, no se porque. Será que no me gustaban en el fondo, que asimilaba rápido para pasar lo mas rapido que pudiese de página y dedicarme a otra cosa. Ahora me has dado una idea sobre que puedo escribir este fin de semana…

    PD: Ningun agradecimiento por reducir la imagen ni nada…en fins…

  • Repetí tres veces por culpa de las matemáticas y el inglés. ¿Quién diría que en un futuro estudiaría una profesión basada en eso?
    Los números son tan complejos como los queramos ver. Dos y dos son cuatro porque si. Porque esto es mentira, y por culpa de esto no avanzamos, nos preocupamos por las cifras cuando esos signos no saben nada del alma.
    El alma Dani es lo que conservas aún. Quien te conozca en persona sabrá que desbordas eso que muchos hemos perdido. Sigue escribiendo porque tú serás lo que quieras, pero no puntúes jamás tus méritos en esta vida.

    Un abrazo sincero.

  • 2+2=4 e infinitos (el símbolo no lo tengo en el teclado) los besos que te mando.
    Mucha suerte Dani! es una pena que no te pueda votar porque me hacía ilusión estar entre las personas que pueden darte la pequeña alegría de ganar el premio al mejor blog personal, pero bueno tú hazte a la idea que soy una de esas personas que tienen su blog inscrito en el concurso y no dejan de votarte.

  • Me gusta tu reflexión. En el fondo contiene mucha filosofía matemática. Lo que tú comentas de las 10 cifras se hizo así simplemente porque tenemos 10 dedos y era el más cómodo, pero se podría haber optado por un sistema binario, hexadecimal, duodecimal, o simplemente (no sé la palabra) de letras, que con el cual, para decir 2+2=4 sería B+B=D (aunque sería un lío de cojones).

    Aunque las matemáticas no se inventaron, estuvieron ahí siempre. Al menos esas cosas decían Platón y el bueno de Pitágoras. Que amaban las matemáticas…

    A mí tampoco me gustan mucho las matemáticas… aunque me apasiona la ciencia y lo que hacen con ellas.

    Pd: El de la silla de ruedas no sería Stephen Hawking? Ese es un puto amo.

    Un saludo amigo.

    ;)

  • Un artículo realmente original y muy bien desarrollado y resuelto. Lo desmerecen un poco ciertos zapatazos a la sintaxis y la ortografía, que quizás se te atragantan también un poco, como las matemáticas. Pero todo se puede aprender con lo joven que eres.
    Lamento que no me dejen votarte porque mereces premio. Menos mal que hay otros muchos que también lo ven así y sí pueden votar.

  • Las matemáticas! Con los fáciles que son! Yo antes de meterme al maravilloso mundo de la informática quería estudiar para matemático.

    Jeje, mucha suerte con los premios 20blog, ya sabes que yo estoy contigo, lástima que no pueda votar!

    Un saludo crack.

  • Me uno a los comentarios de todos pero, desde el respeto, especialmente a la crítica de Yayo Salva sobre la sintaxis y la ortografía. No se trata sólo de encontrar la historia perfecta y desarrollarla bien sino de hacerlo de la forma más correcta posible. En este aspecto te ayudará mucho estudiar gramática y leer libros a raudales.

    Un saludo.

  • A mí me encantaban (y me siguen encantando) las matemáticas. Veía cada problema como un pequeño misterio, y me gustaba ver cómo los números y las incógnitas se iban moviendo, bailando, disfrazándose…

    Es la suerte de estar loco. El mundo resulta mucho más divertido.

    Un saludo.

  • También Sabina decía “porque 2 no es igual que 1 + 1″, je,je,je,je!! a mi lo que no me cuadra es que con las cifras que tienes en tu DNI puedas escribir lo que escribes y sobre todo como lo escribes. Entre Gorjeos y tu me tenéis con la boca abierta… yo odiaba las mates…ufff, no quiero ni recordar las tardes intentando hacer todo tipo de ecuaciones en mi casa… no tiene nada que ver, pero hay una canción genial de Joaquín Carbonell que dice algo así como “Déjame ser tu falda y tu blusa, Déjame que te quiera en secreto, Si tú fueras mi hipotemusa,Yo sería, por fin, tu cateto” pues eso soy yo, un cateto de los mates. Abrazotes literarios y musicales!!!

  • Tal vez sea una soñadora. Quizás sea una rebelde pero, para mí, 2+2 siempre fueron 5. Un saludo y felicidades por tu blog:)

  • a mí las matemáticas nunca me han gustado. y una hora de clase de matemáticas me parecían no cinco horas, sino un año. ¡felicidades por tu buena marcha en el concurso de blogs! ¡tienes mi voto diario como mejor blog personal asegurado! :)

  • Jerjes, no sabía yo eso de que los artistas os llevabais bien con las mates, voy a tener que hacerme artista como tú. El Word y las mates se traen un rollo raro, yo creo que son amantes, y que la física está un poco celosa xD Te ha dado fuerte con lo de “rival”, cada vez que me lo llames te voy a llamar yo colega, a ver si te molesta más :D Un abrazo tío, cuídate.

    Luis Q, gracias por seguirme y comentarme, la relación lógica entre las matemáticas y la imaginación existe, o por lo menos alguna pequeña similitud debe de haber, hay que ponerle mucha imaginación a veces a las mates, ¿o no?. Gracias por pasarte, un abrazo enorme, cuídate Luis.

    Morena, gracias por tu frase, es un consuelo que no sea el único bicho raro en este mundo lleno de números. Muchas gracias por pasarte, un beso enorme.

    Mattu, GRACIAS por recortarme el dibujo tío. No entiendo nada, tu eres periodista, escritor, matemático, baloncestista, y novio… joer macho, estás hecho un crack, si haces de todo. ¿Y en las olimpiadas les echabais carreras a los números o qué? xD. ¡Un abrazo tío! Cuídate mucho y suerte con Irene ;)

    Malevolia, odio este mundo de números en el que te definen con un simple número, yo creo que las personas valemos más que un número o una nota, nuestro talento, esfuerzo o personalidad no se puede medir con números. Supongo que por eso no he logrado encontrar una relación lógica entre las matemáticas y la imaginación. Muchísimas gracias por tus palabras que me dan tantísimo ánimo. ¡Un besazo enorme Male!

    Cristina, es para mí un verdadero placer que me leas y me comentes, si no puedes votar en el concurso que le vamos a hacer, además tus comentarios siempre son muy especiales ;) Te mando el cuadruple del logaritmo de todos los besos que me das tú. ¿Te han llegado? :D

    Fredy, sí señor, el de la silla de ruedas era Stephen Hawking, sólo que por aquel entonces yo pensaba, tal y como digo, que era el monstruo de debajo de mi cama, fíjate tú que cosas, guardan un cierto parecido… Y lo de que tengamos diez números porque tenemos diez dedos es una percepción de la realidad que me ha dado que pensar. Tu comentario es una gran verdad. Un abrazo crack, cuídate mucho.

    Yayo Salva, gracias por tus palabras sinceras, y por tus correciones que siempre son tan necesarias y me ayudan a mejorar, intentaré poner más atención en los aspectos que me indicas. No importa que no puedas votarme, siempre podrás leerme y comentarme :) Un abrazo Salva.

    Hidalgo Informático, ¿fáciles? No me digas eso, que me creo más imbécil de lo que soy :) La informática la veo mucho más interesante y práctica, aunque nunca se sabe… Y gracias por tu apoyo, te digo lo mismo que a Salva y Cristina, no podrás votar, pero si pasarte por aquí siempre que quieras ;) Un abrazo enorme tío.

    Oso, gracias también por tus sabios consejos y tendré muy en cuenta lo que los dos me decís. Un abrazo Oso.

    Betote, yo también estoy loco, pero no me gustan las matemáticas. En cambio si me gusta bailar con ellas, sobre todo con el tres, que es un número (femenino por supuesto) muy apuesto. Gracias por pasarte por aquí compañero, un abrazo.

    Alfaro, pues yo otro cateto de las mates, aunque me siento muy feliz cuando me halagas de esa forma hacía mi forma de escribir. Gracias por todo, de verdad. Un abrazo Alfaro.

    Mireia, somos soñadores, rebeldes, bohemios, locos, qué más da, 2+2 será lo que cada uno diga que es para él y punto. Muchas gracias por pasarte, ¡un beso!.

    Marta de Esparta, ¿un año? ¿Te tomabas las uvas haciendo logaritmos y inecuaciones? xD Que sepas que tu también tienes mi voto, pero, ¿Cuándo me vas a dejar que te invite a unas cañas? :D Un besazo.

  • Ya te había votado en lo de los 20blogs, pero ahora que me asomo y veo que pusiste a Sabina, de nuevo va mi voto de hoy, me encanta. Yo soy de letras, pero hay una canción que canta también Sabina, que nos dice….y nos dieron las 10 y las 11, las 12 la 1, las 2 y las 3…es decir, los números muchas veces suenan a poema, a promesa, a recuento de momentos. Suerte y un saludo.

  • Daniel te lo curras mucho. Muchas gracias por tu fidelidad con Fedush Blog. Yo te sigo diariamente. Estamos en contacto. Te agregaré a mis recomendados en mi blogroll. Un saludo.

  • Dentro de nuestras matemáticas la suma de 10 palabras tienen infinitos resultados, me parecen bastante más interesantes esos números, con resultados personalizados a la medida de los ojos de quien los lee. Te has vuelto a salir, y como sigas así te vas a salir pero por arriba en las listas de 20blogs, otro votazo.

    Un abrazo compañero, seguiremos al pie del cañón.

  • Pues, lo que escribes es bastante personal y no está mal redactado ni contado para nada… Así que, aunque eres mi competencia ¿? hoy te daré mi voto, vamos que quiero un mejor segundo lugar (o primero, cuando yo baje otra vez)

  • Hola Dani,

    He visitado tu blog y me ha gustado mucho… Ya tienes un voto más… Mañana me pasaré de nuevo para la otra categoría…

    Un saludo y mucha suerte!…

    :-D

  • y 2 + 2 = 5 a lo radiohead…

  • Oye, matemáticas no, pero bien que sabes contar votos a tu favor, ¡eh! jejeje.

    Enhorabuena y mañana más votos.

  • Uhm, esta vez no estoy de acuerdo contigo. Las matemáticas tienen una belleza interna resplandeciente, muy parecida a la que puede tener la poesía o el arte (de hecho, casi todos los matemáticos son grandes amantes de la literatura y el arte). El problema es que en el colegio y en el instituto nos ensañan a hacer cuatro cosillas con números sin mostrarnos toda la hermosura que subyace a esos signos.
    Más de una vez me he quedado anonadado con la belleza de alguna demostración de un teorema (el argumento diagonal de Cantor, por ejemplo) y es terrible cuando la quieres compartir con alguien pero no te entienden o se niegan en redondo a intentar comprender. En fin, espero que algún día tengas un profesor que te haga ver lo bonito de la lógica.

  • Con las matemáticas a mi me pasaba todo lo contrario. Los números se me daban bien. Las letras se me daban peor. Los profes de mates me miraban sonrientes, incluso no me ponían falta cuando me quedaba a jugar al futbolín después del recreo … “Luis debe estar enfermo”. Incluso los que nos daban miedo a todos acabaron cogiéndome algo de cariño, aunque solo fuera porque pensaban que me esforzaba más en su materia

    Sin embargo, los profesores de lengua se daban cuenta de que no me esforzaba (cosa que no hacía en ninguna asignatura), y me pillaban por ejemplo contando las 50 líneas de duración mínima que debía tener la redacción y poniendo un simbolito de “stop” en la 51 … para no pasarme.

    Y ya ves, en la carrera le quitaron los números a las matemáticas y tardé tres años en entender las preguntas y adaptar la limpia lógica de los números a las inexpresivas letras. Y terminé dando clases los últimos años de esas mismas asignaturas a alumnos de primer curso.

    Y ya ves, ahora no solo no cuento las líneas, sino que me he vuelto un “spammer” y hasta en el trabajo temen mis correos laborales. Si llegáis hasta aquí tenéis mérito, jejeje

    Todo para decir que todo está a nuestro alcance, bienvenidos números, bienvenidas letras.

  • Ya tienes mi voto, escribiresvivir.

  • hola hola, me gusto mucho tu blog (disculpa que te tutee pero me senti identificado, espero no molestar) los contenidos son buenos y el diseño muy limpio e interezante, veo que le haz puesto mucha galleta a tu trabajo, te tengo una propuesta, he visto que estas inscrito en los premios 20blogs y la verdad no veo que tengas muchos votos, tal como estoy yo jejeje, asi no tendremos posibilidad, te parece si me das un voto y yo uno a ti?? seria buen intercambio, mucha suerte y que gane el mejor, pasa a mi blog para avisar y para que pueda votarte, vale?? el boton esta aqui en mi blog http://blog.alamedianoche.com o si lo prefieres tambien entra directamente a la direccion http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/busqueda/sanshiro/ y te da directo mi blog, tal vez asi tengamos mas posibilidades de ganar, por lo que veo si esta dificil n.n

    salud y rock

    atte. sanshiro

  • “el tiempo pasa ceteris paribus, las constantes son las mismas”. Es un término de Economía, pero a mi me parece super poético, viene a significar que el tiempo pasa pero todo sigue igual. Cuando te quedes en blanco en un examen, pon eso, seguro que a la profe le hace gracia :) Besitos, wild.

  • Otro votito pa´l Dani, marchaaaaando! abrazotes!

  • Hola:

    Me gustaría que echases un vistazo a mi blog (http://elprinciperana.blogia.com)
    como yo lo he echado al tuyo y que lo votaras si te gusta (http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/busqueda/elprinciperana/ ) .

    Gracias y suerte

  • Solo pase a dejar mi voto, saludos y felicidades por tu blog.

    Seras escritor sin duda.

  • Daniel, me alegro mucho de tu posición en lo de los premios. Enhorabuena!!

  • http://diarioprincesaletizia.blogspot.com/

    Felicidades de tu Princesa

  • En esto de las matemáticas siempre hay algún alumno aventajado que le da 20 vueltas al profesor. Y si no mirad este vídeo:

    http://www.youtube.com/watch?v=QmR7Fjn0_aY

    www.topicazos.com

  • heyyy…. jejje empece a leer tu post, y me kede con el problema de padres e hijos que propones, ya lo podrias aber complicado un poco mas :P

    (El padre tiene 32 años, y el hijo 8)

    (yo tambien soy un joven adolescente de intituto, pasate por mi blog y ya si quieres me dices un ola y establecemos contacto :P, por lo menos tener una señal de vida de que me has leido!)

  • venga, me pico y te lo explico (que conste que a mi las matematicas se me dan de pena)

    La edad de un padre es el cuádruple de la de su hijo, pero dentro de 16 años será solamente el doble, ¿Cuál es la edad actual de cada uno?

    llamamos p a padre, y h a hijp

    P=4H (padre es igual a 4 veces hijo)

    P+16=2*(H+16) (cuando la edad del padre incremente 16, solo sera 2 veces la del hijo que tambien suma 16)

    por tanto tenemos que:

    P=4H
    P+16=2H + 32 –> P=2H+16

    sistema supersencillo de 2 ecuaciones, igualemos

    4H=2H+16

    2H=16

    H=16/2=8, el hijo tiene 8 años :-P

    ahora sabemos que P=4H
    Solo se sustituye, 4*8, 32, el padre tiene 32 años.

    Que conste que yo NUNCA he hecho ejercicios de este tipo, y no es que tengan mayor complicacion, no? estan chupados, solo es escribirlos al pie de la letra, tal cual como te lo cuentan, y luego ir despejando - A mi me los ponen mas jodidos :P

    Aunque si aun asi, no te gusta, METETE A BACHILLERATO DE ARTE :P

  • me gusta el texto, pero tienes muchos problemas con los tiempos del escrito: exceso de comas, problemas ortográficos y problemas de concordancia verbal. sin duda la idea es buena, pero por los problemas se dificulta mucho acceder a ella. te dejo aquí mis comentarios puntuales con un abrazo:

    el texto dice (y mis comentarios entre paréntesis) lo siguiente:

    Miro mi reloj, las agujas están paradas. No se mueven. El tiempo no corre. La clase se me hace eterna. (van cuatro oraciones redundantes, podrías reducirlas a dos o una con: tiempo estático, tú y la clase) Soy de esas personas que creen que el tiempo no es cuestión de números, ni horarios, ni agujas que lo marquen, ya que (aquí, coma) al fin y al cabo, nuestra mente es la única que termina marcando (los verbos compuestos para este tipo de afirmaciones opacan lo que dices. deberías plantear: nuestra mente es la única que maraca la duración de nuestro tiempo”) la duración de nuestro propio tiempo. Lo que para el mundo es una hora, para mi pueden ser cinco, o viceversa. Es todo, una vez más, cuestión de nuestra mente y de la libertad de nuestras acciones. (este párrafo puede terminar sin la última oración… o sea, en “viceversa” –lo demás, en cierto sentido, ya se lo has dicho al lector)

    Y allí, como otro día cualquiera más (no, ese más sobra y por mucho), estaba yo. (este punto entorpece la oración, digamos que no es nada bueno que haya una pausa tan dura entre el sujeto y la acción, en una oración) Sentando en esa silla, delante de ese pupitre, enfrente de esa pizarra. En primera fila, y no porque sea (este verbo no tiene concordancia con tu “estaba” “sentado”. uno de los dos debería cambiar: si el narrador va hablar en presente, cambia tu primer verbo ) un empollón, si no porque necesito (ibid verbo) ver lo números bien de cerca, a ver si así logro entender todas esas reglas y combinaciones aparentemente lógicas, que alguien algún día creó y que ahora son como el padre nuestro (si te refieres al padrenuestro –el rezo- es una sola palabra).

    Mientras el profesor escribía (otra vez un problema de concordancia de verbos: “estaba”, “sea”, “necesito”, “escibía”, si los ves? –digo, porque ya ponerme a decirte cómo se llama la conjugación de cada uno me da mucha flojera) en la pizarra números, signos y dibujos raros, (esta coma sobra) que todavía no logro saber muy bien que (falta tilde = qué son) son, mi mirada se colaba por la rendija de una de las ventanas que permanecía abierta y me sumergía ( hay cacofonía: permanecía, sumergía) en la burbuja de los pensamientos de un pobre alumno frustrado ante números y fórmulas raras sin aparente sentido (este alejamiento del narrador y conversión a tercera del singular es interesante, pero creo que resulta peligroso porque tu coherencia narrativa, ya de por sí quebrantada por la falta de concordancia verbal, corre el riesgo de caerse).

    Supongo, (o quitas esta coma, o colocas otra después de “otros como yo”, pero así, de veras que no) que muchos otros como yo sentirán una especie de distanciamiento -por llamarlo de alguna forma ortodoxa - hacía esa ciencia tan temida por algunos/as: las dichosas matemáticas. Sólo el nombre ya da miedo. Menuda palabreja.
    Recuerdo de pequeño, con diez años, lo mucho que las odiaba. Aunque en realidad más que odio era miedo. No sé si es que (economía, niño: no se si –lo demás sobra) pensaba que los números se iban a salir del cuaderno y se iban a tirar a mi cuello o si es que (y aquí: o que era incapaz”) era incapaz de comprender la realidad de una forma tan abstracta. Siempre pensé que eran incompatibles conmigo, algo así, (quita coma) como el aceite y el agua, que no se pueden mezclar. (verdad de perogrullo. déjalo en aceite y agua –lo demás lo sabe el lector)

    Incluso, me preguntaba que pasaría si viviéramos en un mundo sin números. El día de mi décimo cumpleaños cerré los ojos y soplé las velas, y pedí un único deseo: que dejaran de existir las matemáticas. Aparentemente por la cabeza de un niño de diez años, lo único que pasa (lo único que pasaría) ante tal hecho, es que se suprime (es la supresión de) la asignatura de las (este artículo sobra) matemáticas y te quitan (quitándole –es “un niño”) un disgusto del cuerpo. (o sea: aparentemente por la cabeza de un niño de diez años lo único que pasaría ante tal hecho es la supresión de la asignatura de matemáticas, quitándole un disgusto del cuerpo) Pero si, (quita coma) ese deseo, (quita coma) se hubiera cumplido alguna vez, yo y sólo yo, (quita coma) hubiera sido el culpable, (quita coma) del mayor caos de la historia. Imagino como (tilde: cómo) podría haber sido el mundo, si no me hubiera dejado una vela sin apagar, y mi soplido hubiera sido tal, que mi deseo se hubiera cumplido. (en toda esta oración, el hubiera es cacofónico y sobra, pues estás haciendo afirmaciones y los verbos compuestos para tales casos son… poco estéticos –por decir lo menos) Viviríamos en otro mundo. Totalmente primitivo. En donde el caos y el desorden se apoderarían de todo. Menos mal que, (quita coma) aquel día no tuve la suficientemente fuerza como para soplar las diez velas de un solo (el “solo” sobra) soplo.

    Si no me gustan las matemáticas, es por el simple hecho, de que no las entiendo. Me he pasado muchas tardes, delante de esos libros y esos cuadernos, (quita coma) llenos de números y signos intentado comprender, que (tilde, es pregunta) son exactamente todas esas cosas. Si son, tal y como dicen los enunciados de los problemas, naranjas, pimientos o tomates, porque con tanto lío estoy apunto de hacer un huerto, a ver si así, (quita coma) las entiendo de una puñetera vez.

    Por otra parte odio los problemas típicos de: “La edad de un padre es el cuádruple de la de su hijo, pero dentro de 16 años será solamente el doble, ¿Cuál es la edad actual de cada uno?”. Me pregunto si no será más fácil mirar el carné de identidad. Lo peor de todo es que al final, en la mayoría de los casos, los resultados te suelen dar que el padre tiene 35,7 años y el hijo 14,6, por poner un ejemplo, es decir, que yo a día de hoy, debo tener, 16,8 años. Nunca he logrado entenderlo.

    Lo más curioso de todo, (quita coma) fue cuando, con unos 13 años, escuche en la tele, (quita coma) a un hombre en silla de ruedas y con la cara mal formada, que me recordaba al monstruo que siempre pensé que existía debajo de mi cama, que las matemáticas sólo eran diez números y que a partir de esos números se formaban todos los demás. Hasta un idiota sabría manejarse con diez números, pensé, (aquí iría mejor un punto y coma) pero yo era incapaz. Yo es que no veía números, si no (es una sola palabra: sino) dibujos que se repetían una y otra vez. Cuando llegaba a casa, después del instituto, no me ponía a hacer los deberes de matemáticas, si no (ibid) a dibujar números nuevos, (quita coma) que me inventaba, (punto y seguido) hacía un dibujo de un número y le daba un nombre. Este número se llama unseca y vale un número tres y un número siete, decía. Tres unseca, menos dos unseca vale un número cinco. Y así todas las tardes.

    Incluso a veces me entraba la duda, de sí, (quita coma y tilde) podrían existir otras matemáticas, es decir, una ciencia con el mismo nombre, pero con diferentes reglas. En definitiva, las matemáticas son planteamientos que se resuelven mediante una seria (e) de normas fijas. Pero, ¿qué pasaría si esas normas fijas fueran otras completamente diferentes?. ¿Podríamos hablar de que cada uno podría crear sus propias matemáticas?. Sería divertido ver como cada uno crearía una ciencia particular, con sus diversas reglas pero con unos (aquí, el artículo correcto, sería “los”, porque así parece pronombre numeral indefinido) mismos resultados. Por ejemplo, ¿qué pasaría si yo digo que el signo más, de la suma, hace la función del menos, (punto y coma) es decir, que no simboliza sumar, sino restar?. ¿Quién dice que una rayita horizontal represente un signo de restar y no uno de sumar? Diferentes reglas, mismos resultados. Piénsalo por un momento:

    2 + 2 = 4 (Las matemáticas tradicionales)
    2 – 2 = 4 (Mis matemáticas cuando tenía 13 años)

    No estaría nada mal, que una noche, las matemáticas se me aparecieran. Siento curiosidad por saber como (tilde, es pregunta) serán, a lo mejor son sólo los 10 números que dijo el hombre en silla de ruedas, alineados uno de tras de otro, que entre ellos tienen diversas relaciones sociales. Por ejemplo: Cuando el 4 se casa con el 2 forman a su hijo el 6 y cuando se separan los dos forman el 3. Imagino como (tilde, es pregunta) serán las amistades y aventuras amorosas de los números, llenas de matrimonios convenidos, separación de bienes, divorcios y amistades con derecho a roce. También me encantaría dialogar un rato con las matemáticas y preguntarlas muchas cosas que sólo ellas pueden saber. Como por ejemplo, cuantos (tilde, es pregunta) pelos tengo en mi cabello o cuantas (tilde, es pregunta) veces he oído mi nombre de (en) boca de alguien. Cuantas (tilde, es pregunta) veces he estornudado a lo largo de mi vida o cuantas (tilde, es pregunta) palabras suelto a lo largo de una conversación. La verdad es que todo se resume en números y relaciones amorosas.

    Y mientras, (quita coma) a mi cabeza venían ideas y recuerdos que se peleaban entre ellas (“ellos”, pues también están los recuerdos, y es tu último sujeto de la oración, por lo que subordina), aparte (tilde, es un verbo y está conjugado: aparté) la mirada, de aquella rendija de la ventana abierta y vi las dos pizarras llenas de algo que no sabría definir muy bien, diría que era entre un cuadro abstracto de Miro y la factura de la luz de doña Esperanza Aguirre. Mi cuaderno en blanco y un rutinario timbre que llegaba hasta mis tímpanos. Una vez más no había sido capaz de controlar el paso del tiempo, y los 50 minutos de la clase, que al principio se me estaban haciendo eternos, terminaron antes de lo previsto. El profesor se marchó, y mis compañeros comenzaron a salir alborotados de la clase. Pero allí seguía yo, observando aquellas malditas ciencias que no lograba entender e intentando encontrar una relación lógica entre las matemáticas y mi imaginación…

    abrazo

  • (por cierto, el cartón sí me gusta)

  • Entre el análisis completo del texto y el problema de matemáticas del padre, esto parece un instituto!! por cierto, benditos sean los mediocres de institutos que hacen el triple de esfuerzo para entender cualquier cosa! un abrazo nostálgico (del instituto, y de las clases de mates que tanto odiaba)

  • Yo no voy a hacer correcciones en tu texto. Unicamente quiero animarte a que sigas escribiendo porque no se consigue en un día, es el camino de toda una vida. Esto no lo digo yo, lo dicen los grandes.

    Dos consejos de un aficionado a la lectura:

    a) Leer mucho y releer a tus autores favoritos. Cada segundo que pases sin leer es un punto menos para ser un gran narrador.

    b) Hazte con un libro de estilo. No se trata de un libro para aprender a escribir, ni mucho menos, pero te ayudará con tus dudas ortográficas, a usar mejor las comas…

    El texto no lo he leído, así que, no puedo decirte nada de tus comas, tus faltas, tu sintaxis… Pero mañana sí lo leeré y desde luego no te diré nada de tus comas, tus faltas, tu sintaxis… Porque es algo que se aprende a fuerza de golpes. Yo no lo haré, pero recuerda que aquellos que te corrigen lo hacen para que mejores.

    Saludos y suerte en la carrera por el mejor blog 20 minutos.

  • Chato, actualiza de una vez!!!

  • Pues a mí sí me gustan las matemáticas, es la materia que se me hace más fácil de todas, ya que en esa no se necesita aprenderse mucha teoría, sólo saberse las fórmulas, y entenderlas…

    Si piensas que las odias todo el tiempo, te vas a enfadar mucho, mejor piensa como si te gustaran.

    Yo estoy en la serie de Física en la escuela, donde llevamos 4 materias en las que utilizamos matemáticas.

    Es importante tener bases por si vas a estudiar alguna ingeniería.

  • Jo tio, que de comentarios y que grande el texto, ya te dije que actualizaras, pero no te pases jajaja.

    Es buen texto, pero el proximo que sean 4 frases contundentes :P

    A mi no me gusta lo abstracto de las matematicas pero cuando empece a utilizar la fisica me di cuenta de que las matematicas hay que tratarlas como herramienta y aplicarla a la fisica por ejemplo, velocidad de un coche, resistencias, fisica cuantica. Te das cuenta de que los cientificos dejan volar su imaginacion apoyandose en los numeritos para que no los tachen de soñadores o locos.

  • He entrado por casualidad en este blog y he leído este post, me ha hecho gracia que la gente te esté corrigiendo (es absurdo), no me creo que tengas 16 años, ¿en serio? Pues me estás matando a envidia…

    Pero esto no era lo que te quería comentar (es que me ha descolocado)… Soy fanática, adicta, a los libros: los uso como calmantes, ansiolíticos y tranquilizantes, me facilitan en sueño y evitan que ralle con tonterías. ¿Escribo? Pues sí, escribo alguna que otra cosa de muy baja calidad y que pocas veces me atrevo a mostrar, pero lo más importante es que estoy estudiando la carrera de matemáticas. Con 9 años (tal vez 10), hice un cambio radical pasé de ser pésima haciendo cálculos a una calculadora en puro estado, en el instituto mi profesora me obligaba a usar la calculadora porque era tan buena calculando mentalmente, que cuando la usaba siempre me equivocaba. Tal vez, gracias a eso, jamás me encontré en tu situación. ;)

    Bueno, un saludo por mi parte y bueno, seguiré pasando por aquí.

  • A mi me ha parecido sublime para tus 16 años (coma 8 o sin coma 8)
    Ayer casualmente estaba releyendo yo unos textos mios de más o menos esa edad y un poco más mayor y, con todo el dolor de mi corazón, he de afirmar que servirián para limpiar tus zapatos ;-)
    Eres tan bueno como comentaba Victor y aunque todo sea mejorable, se puede decir que eres un crack!
    Mi más sincera enhorabuena y mi promesa de más visitas!

  • Excelente blog, te visitaré con frecuencia, ya tienes mi voto. En serio eres tan joven?

  • El reloj más perfecto del mundo es aquel que está parado, pues da la hora exacta dos veces al día.

  • Reconozco que tus relatos pueden escribirse peor, pero ya sería rebuscar entre la mierda. No te dejes influenciar por las alabanzas y lee, chico, debes leer mucho más. ¿Recuerdas el comentario de Juan Marsé en los Planeta? Pues eso, no confundamos las buenas intenciones con la buena literatura. No te implicas en el texto, no transmites, sólo describes situaciones triviales. ¿En qué se diferencian tus relatos del Gran Hermano? Humildad: tener 16 años no es excusa para escribir mal pensando que se escribe bien. Raymond Radiguet (y sabe Cristo que me jode la mera comparación) escribió “El diablo en el cuerpo” con 16 años. Te la recomiendo para que, como en aquellas viñetas de los periódicos, encuentres 10.000 diferencias. En cualquier caso, es sólo una opinión entre muchas.

  • Muy bueno tu blog, no lo había visto. Saludos!

  • Esta vez, querido Daniel, discrepo contigo: pese a ser de letras toda mi vida, a mí las matemáticas, cosa extraña, me han fascinado siempre, por ser la única ciencia exacta y absolutamente lógica dentro de este mundo endiablado. Incluso me parecía que sólo el poder rotundo y aplastante de las combinaciones matemáticas era lo único capaz de hacerle frente al caos… son quizá los peligros de adorar a la diosa Razón. Los que profesamos fe ciega en la lógica solemos disfrutar de la solución indiscutible que ofrece una ecuación bien resuelta. Las matemáticas, al ser irrefutables, aportan ante todo seguridad en medio de la locura, que no es poco.
    Besos.

  • Para que veas que no están tan alejadas las matemáticas de otras artes, te remito humildemente a algo que escribí en mi blog (la noticia a la que hago referencia es verídica, y me sorprendió muchísimo):

    http://enlaniebladelosdias.blogspot.com/2006/11/poesa-cuntica-lo-eficaz-y-lo-precario.html

  • Stupore! Amo questo luogo!:)))))))

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    me encantas

  • E evidente che il luogo e stato fatto dalla persona che realmente conosce il mestiere!

  • i’am really impressed!!

  • WOW!! I like it!

  • […] comprender sus palabras, pero es muy astuta. Siempre pone excusas que tengan ver que con las matemáticas porque sabe que así, jamás puedo rebatirla en nada; puesto que no tengo ni pajolera idea y […]

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  • Stupore! Amo questo luogo!:)))))))

  • cuenta con mi voto

  • sabes q me encantan las math y soy un genio con ellas

  • www.myspace.com/pelotitadegolf

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  • um… buoni, realmente buoni luogo e molto utile;)

  • Grand emplacement! La conception est merveilleuse!

  • […] Es por ello que el autor de Escribir es vivir estará sin actualizar dicho blog hasta mediados de Junio. Con el único propósito de concentrar todas sus fuerzas e imaginación en la batalla final contra su peor enemigo: las matemáticas. […]

  • AMO MUCHO A AARON

  • NESESITO QUE ME HAGUAN ESTE PROBLEMA.TENGO 20 CARAMELOS Y LOS TENGO QUE REPARTIR CON AGUSTIN MATIAS LAUTARO Y JUAN JOSE ¿CUANTOS CARAMELOS PARA CADA UNO?

  • Спасибо!, в цитатник!

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