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Sólo es un día más. Un número cualquiera en el calendario que pasa desapercibido para todo el mundo. A menudo llueve, otras veces sale un tímido sol primaveral, y otras muchas, las nubes tapan un hermoso cielo azul. Pero el día en que nací, lucía un radiante e intenso sol, nada típico de Abril.
Mi madre suele contarme, casi siempre a escondidas, susurrando en voz baja como si fuera un secreto, el día en que nací. Al parecer, después de que las comadronas me limpiaran y me vistieran, mi padre me cogió en brazos y me acercó a la ventana del hospital.
- Mira, hijo, en que día más bonito has nacido. Dijo clavando su pupila en la mía y mostrándome el mundo que ahí afuera me esperaba.
Daría lo que fuera por haber tenido por aquel entonces, en mi primer día de vida, uso de razón, para acordarme de aquel instante: la primera frase que mis oídos captaron, aunque no entendieran nada. Siento algo parecido cada 11 de Abril, supongo que no tan sobrecogedor como aquel instante, cuando mi madre me relata con una sonrisa y unos emotivos ojos, aquella escena.
Cada vez que escucho atento sus palabras, añoro aquellos tiempos de mi niñez en los que aún no me daba vergüenza darle un abrazo. A veces imagino sus arropadores brazos rodeando mi cuerpo. Vuelvo a ser el niño que fui cuando esa bonita imagen se proyecta en mi mente.
La diferencia entre la niñez y la adolescencia, es que en esta última no siempre dices lo que piensas. En la niñez, sí. Apenas te importa lo que vayan a pensar lo demás, o si lo que vas a decir es una tontería. Necesitas expresar tus sentimientos. Cada pensamiento que fugazmente pasa por tu cabeza, lo dejas escapar, sin miedo a que se pierda entre la incomprensión y la poca ingenuidad de un mundo de adultos.
En mi decimoséptimo cumpleaños, una extraña fuerza me impedía acercarme a mi madre y darle un abrazo, como años atrás solía hacer. Pero ya no era un niño, ahora formaba parte de una realidad que me impedía actuar como mi corazón, al compás de sus latidos, me dictaba.
Me levanté como un día más, pero cuando cumples años, algo por dentro te dice que ese día tiene que ser especial. Con esa fuerte sensación, vino mi madre a felicitarme y a darme un beso.
- Gracias, mamá. Le respondí, sin apenas mirarla, mientras buscaba entre mi desordenado armario la ropa que me iba a poner.
La felicidad sólo es capaz de atrapar en su burbuja a los niños, porque ellos son los únicos que son capaces de tener fe en una palabra de nueve letras. Según te haces mayor, te preocupa más qué te vas a poner para salir a la calle, que ver la sonrisa única de tu madre al felicitarte.
Salió del cuarto y se marchó. Entonces sentí como un frió y una enorme lejanía se apoderaba de mi habitación. Siempre dejo pasar los mejores momentos de mi vida. Aquellos que nunca soy capaz de vivir, pero que termino recordando día tras día.
Cuando llegué a la cocina, vi sobre la mesa una tarta de bizcocho rellena de fresas, que mi madre había preparado por mi cumpleaños (sí, la de la foto). En aquel instante, volví a vivir de nuevo todos mis cumpleaños, pero sólo como un espectador más. Cuando necesito recuperar mi felicidad, vuelvo a los años de mi niñez, donde hallo los momentos claves que dan sentido a mi vida.
Cada año de mi infancia, mi madre cocinaba una riquísima y enorme tarta que con el cariño de sus manos y la originalidad de sus neuronas, sólo ella era capaz.
Pero eso no era todo. No sólo hacía tartas por mi cumpleaños -y por supuesto, por el de mi hermana- sino que también, hacía tartas por los cumpleaños de todos mis muñecos. Mi época no se caracterizó por juguetes como los Madelman, o los soldaditos de plomo, sino por algunos más modernos como: los Playmobil (de los cuales mi padre, siempre ha sido aficionado y creo que se sentía más feliz él que yo cuando me compraba uno) y los Action Man.
Con esos juguetes, me pasaba todas las tardes inventando personajes, historias y aventuras que, más tarde, sin darme cuenta, sustituí por un bolígrafo y un papel. Mi imaginación no nació en los libros, ni en las cuartillas, sino en como era capaz de convertir mi cuarto en un campo de batalla medieval del siglo XIII con un par de muñecos y una caja de zapatos. Es por ello que aquellos muñecos, que descansan en cajas y baúles olvidados, fueron las primeras víctimas de mi fervorosa imaginación.
Los colocaba a todos en la mesa de la cocina de mi antigua casa. Los más pequeños en la primera fila -Playmobils- y los más altos -los Action Mans- en las de detrás. Mi hermana, que por aquel entonces tendría unos 5 ó 6 años -ahora tiene 12-, traía a sus muñecas -esas rubias, con cuerpo de top-model y pechos enormes, sí, las Barbies- y las colocaba en la mesa. Entonces mi madre sacaba del horno la tarta que había estado preparando toda la tarde. Y todos -incluidos los muñecos, que para mí siempre tuvieron vida- la mirábamos con grandes ojos. Mi madre llenaba toda la tarta de velas, porque había muchos muñecos y por tanto, muchos cumpleaños, que casualmente todos los cumplían el mismo día. Y los tres cantábamos el ya mítico cumpleaños feliz y soplábamos una y otra vez las velas. Lo mejor de todo, era cuando cortaba un trocito pequeño de tarta y se lo intentaba meter por la boca a uno de los muñecos.
- Mamá, no quiere abrir la boca, no tiene hambre. Tendremos que comérnosla nosotros solos. Decía yo con una sonrisa hambrienta.
Ella se reía. Mi hermana y yo saboreábamos esas tartas de bizcocho con nata, frutas, guindas, caramelo y una cantidad de sabores dulces que dejaban completamente satisfecho nuestro paladar.
Los muñecos, como tantas otras cosas de mi infancia, poco a poco fueron desapareciendo. Pero jamás la imaginación de mi madre, que sospecho, terminó donándome.
En los días calurosos de verano, salíamos a la terraza a comer. Mi madre nos decía que estábamos en medio del desierto, como Indiana Jones –mi héroe favorito de la infancia- y que teníamos sólo una cesta de comida. De la cesta, comenzaba a sacar alimentos como un tesoro único. Abría los ojos y con delicadeza comenzaba a poner cada alimento sobre el mantel del suelo. Nosotros, maravillados por aquellos únicos alimentos de todo el desierto, abríamos todavía más los ojos y la mirábamos exhortos, como si fuera Mary Popins y estuviera sacando una cosa tras otra de su interminable bolso.
Cuando terminábamos de comer, mi madre de repente, decía:
- ¡Mirad, mirad, una culebra!
- ¿Dónde? Preguntábamos aterrados con la inocencia que sólo un niño tiene, mirando hacia nuestro alrededor.
- ¡Ahí, ahí! -gritaba ella, señalando entre mis piernas- Corred, cojamos todas las cosas y llevémoslas al jet -que en este caso, era la cocina-.
Nos levantábamos corriendo. Metíamos el mantel y todos los restos de la comida en la cesta y lo llevábamos todo a la cocina.
- Ya estamos a salvo. -decía suspirando mi madre cuando llegábamos a ella-.
Nosotros sonreíamos. Era increíble. Era capaz de conseguir lo que ninguna madre ha conseguido nunca: que sus hijos quiten la mesa en menos de 10 segundos. Y lo mejor de todo es que nos lo pasábamos genial.
En invierno, cuando no podíamos salir a la terraza a plantar nuestro camping en mitad del desierto, teníamos que comer en la cocina.
- ¿Qué hay para comer? Le preguntábamos a mi madre cuando llegábamos del colegio.
- Lentejas. Respondía ella.
Mi hermana y yo protestábamos, gruñíamos y maldecíamos a las dichosas lentejas una y otra vez, delante del plato. Pero no por mucho tiempo, enseguida mi madre nos volvía a sorprender.
- Pero, ¿qué os pasa? Preguntaba ella.
- Que no nos gustan las lentejas. Decíamos a coro nosotros.
- ¡Ah!, ¿no? Bueno, no pasa nada. Abría uno de los armarios y sacaba un frasco transparente vacío.
- ¿Sabéis lo que es esto?
- ¿El qué? Preguntábamos nosotros con poco entusiasmo, revolviendo las lentejas con la cuchara.
- Son los polvitos mágicos.
- ¿Y eso qué es? Le preguntaba yo.
- Son unos polvitos que me ha traído un mago de unas tierras muuuy lejanas, que cuando los echas en la comida, sabe bien.
Mi madre abría la tapa del frasco, despacito, con movimientos delicados, y metía sus dedos en el contenido vacío del tarro. Entre las yemas, sacaba unos polvos invisibles que nos comenzaba a echar sobre las lentejas.
- ¿Por qué son invisibles, mamá? Preguntábamos.
- Porque las mejores cosas de esta vida, son invisibles.
Acto seguido mirábamos las lentejas y comenzábamos a comérnoslas. Cucharada tras cucharada, casi no nos daba tiempo ni a respirar. Al rato, cuando nos cansábamos, pedíamos más polvitos mágicos y mi madre, con el mismo entusiasmo del principio, nos volvía a echar. Y seguíamos comiendo, así hasta que terminábamos y decíamos:
-¡Qué buena estaba la comida, mamá!
- Recordad -decía ella mientras nos guiñaba el ojo- son los polvitos mágicos.
Cuando llegaba carnaval, siempre le pedía a mi madre que me hiciera un disfraz para la fiesta del colegio. El primer año se pasó una semana entera cosiendo y diseñando un traje de Indiana Jones, que como ya os he dicho, era mi personaje de ficción favorito. Hizo una cazadora de cuero, un sombrero a juego y unos pantalones de pana marrones. Yo siempre la veía con la máquina de coser, y con un montón de telas sobre la mesa. Unos días antes de la fiesta, mientras jugaba en mi habitación, me llamó. Fui al salón, donde para mi sorpresa me encontré sobre la mesa un traje idéntico al de mi adorado héroe.
- ¿Cómo lo has hecho, mamá?, ¿cómo lo has hecho? Gritaba yo lleno de felicidad mientras vislumbraba mi particular tesoro.
Ella siempre sonreía. La sonrisa es el lenguaje de la felicidad.
Los sucesivos años, me disfrazó de heavy metal, de médico, de albañil y de un largísimo etcétera. Todos mis compañeros se quedaban con la boca abierta cuando me veían con esos disfraces tan ingeniosos y bien confeccionados.
- Me lo ha hecho mi madre. Decía yo orgulloso, viendo sus trajes comprados en tiendas.
Al rato, me di cuenta de que llevaba más de 10 minutos observando mi tarta, sin apenas haber probado bocado.
Cuando nadie me veía, le puse una única vela a la tarta y con un mechero la encendí. Desde hacía algunos años, había pedido el mismo deseo: dedicarme algún día, por completo, a escribir. Pero aquel año pedí uno totalmente diferente:
“¡Quiero volver a ser un niño!” Repetí mentalmente con los ojos cerrados.
Soplé la vela y se apagó. El fino humo comenzó a formar una espiral en el aire, hasta que desapareció de mi vista. Corté un enorme trozo de tarta y con una cuchara comencé a llevarme trozos a la boca.
Mi madre entró en la cocina.
- ¿Te gusta la tarta? Preguntó ella con una sonrisa.
- Esta buenísima, mamá. Cada 11 de Abril, vuelvo a ser un niño gracias a ti.
Daniel de Vicente
Dedicado a la persona que más me quiere en el mundo: mi madre.
Notas de autor: El 7 de Abril, Escribir es vivir cumplió un año en la blogosfera. Por otra parte, gracias a un lector que me agregó al Messenger, me enteré de que la revista “DT” había hecho una captura de imagen de mi blog como ejemplo, en un reportaje, de cómo crear un blog. Aquí está la foto (no tengo escáner) de la imagen de mi blog en dicha revista.

Es una revista de actualidad con fotos eróticas. Casi no me la venden en el quiosco cuando me vieron cara de niño.
No sólo yo y mi blog cumplimos años, Damaris, fiel lectora de este blog desde hace algún tiempo, casualmente también cumplía años el 11 de Abril. Concretamente 24. ¡Felicidades Damaris! Esta mañana nada más abrir el buzón, he encontrado un regalo de ella: el libro “El caballero de la armadura oxidada” ¡Muchísimas gracias!

Pero aún me queda un regalo más (lectores como estos, da gusto), otra lectora, llamada Alba, me pidió una foto mía para dibujarme como regalo de cumpleaños. Ella pinta genial para la edad que tiene, pero he de decirte algo Alba: soy más guapo que en el dibujo
¡Muchísimas gracias!

37 Comentarios
14 de Abril de 2007 a las 22:25
Hoy más que nunca, Escribir es vivir.
14 de Abril de 2007 a las 23:04
Todos hemos sido niños alguna vez, pero ojala todos pudieramos tener recuerdos tan bellos como esos. Hay quién recuerda cómo se burlaban de él en el colegio, o quizá cuando tocaba hacer equipos y él siempre era el último en ser escojido. Hay quién al recordar su infancia llora por aquellas humillaciones o por los golpes. Hay quién prefiere olvidar su infancia y vivir del día a día.
Siempre podremos recordar, pero nunca volver a ser. Forma parte de la realidad, ¿no?
Desde Barcelona,
Elena
14 de Abril de 2007 a las 23:07
ufff…. me gusta este relato porque creo que es el primero… del que no saco alguna reflexión psicológica… creo que es el primer cumpleaños donde el regalo se lo haces tú a tu madre… un regalo precioso para una madre genial…
Me gustaría comentar diferentes cosas:
- Las imágenes: dejarás algún día de teletransportarme?
- Sabes porque ya no has pedido ser escritor? porque ya lo eres…
- Porque las mejores cosas de esta vida, son invisibles y, añado, gratis… las personas, los momentos, los paseos, las charlas….
-Como ya sabes… durante 29 años de mi edad, he sufrido complejo de Peter Pan… el echo de no aparentar mi edad, me hacia moverme, y creerme más joven…Perdida…. Después de muchos tumbos… un día en la Plaza del Popolo… pasada la via Condoti… me di cuenta que había llevado mi deseo de ser alguien que no era demasiado lejos… Allí, pensé en ti y me di cuenta de que, al igual que tú, el echo de no creer en mi mundo… me hacía vivir en un mundo de ficción. Una irrealidad real pero sin sentido… Cuando volví a Barcelona, decicí aceptar quién era… y de repente todo mi universo cambió… todo empezó a fluir… y las cosas empezaron a ir bien…. ¿Qué quiero decir con este rollo? Qué solo seremos felices cuando aceptemos las personas que somos en el mundo en el que nos encontramos….. Dani, ponle el 7 a tu pastel… porque ese 7 forma parte de ti… y sin él… tú no eres más que pura ficción…
- Por cierto… aún estoy esperando que te des cuenta de cuál fue mi regalo…. Espero que algún día lo encuentres….
Gracias por este relato tan dulce y nostálgico… sin más….
15 de Abril de 2007 a las 1:30
Pero tío… cómo aceptas que te regalen un libro como ese? Es el típico libro de literatura barata de carrefour, no te lo leas, por lo que más quieras. Y si eres sensato retira la palabra a quien te lo haya regalado, esa persona quería contaminar tu mente y eso es puro terrorismo intelectual.
Con razón no tengo lectores!
Un saludo amigo!
15 de Abril de 2007 a las 12:46
¡¡¡Felicidades atrasadas, Dani!!! Espero que tus sueños se hagan realidad.
Por cierto, esta tarta tiene una pinta…ñam, ñam
15 de Abril de 2007 a las 15:21
Enternecedor relato, Dani. Tu madre estará contenta que tengas tan gratos recuerdos de ella. Estoy de acuerdo de que has heredado de ella tu imaginación.
Yo tb jugaba con mis muñecos e inventaba historias en las que la protagonista, siempre venecía a los hombres, que por otro lado, perdían debido a su ego y mente limitada, que no por ello carente de lógica desde una simpleza increíble, jeje.
En cuanto, al comentario de Fredy, decirle que da igual el lugar donde se adquieran los libros, ni si son buenos o malos. Ante un libro está la capacidad del lector para discernir y aprehender lo que le interesa. En este caso, puede que cuando Dani lea el libro que su amiga Damaris le ha regalado con tanto cariño, se diga: ¡Coño, así es como nunca debo ser. Un caballero de armadura oxidada como mi amigo, Fredy! Pues todo hay que decirlo, eres un ejemplo viviente de ese caballero
15 de Abril de 2007 a las 15:23
*En cuanto al comen…sorry
15 de Abril de 2007 a las 15:26
Otra cosita más sobre los libros: cuando son malos, al menos sirven para distinguir en contraposición lo que es bueno.
Por cierto, no escribes nada, pero que nada mal cuando quieres, Caballero Fredy
15 de Abril de 2007 a las 20:04
El caballero de la armadura oxidada… ese libro me lo tengo que leer yo pero en valencià….
aiii mi danii.. como escribe eeel!
no quiero q estés mal sol, ..cuídate muxo y cualkier cosa, aqui me tienes, vale??
muaks,muaks
15 de Abril de 2007 a las 22:05
A mí no me gustó el libro tampoco. Es un manual de autoayuda mal disfrazado.
15 de Abril de 2007 a las 23:00
Bueno, creo que el tema es el texto, no el dichoso libro. Da igual que guste o no, es un regalo hecho con cariño y él es en todo caso quien debe valorarlo.
Me parece una falta de delicadeza opinar de un regalo que no nos atañe.
Si fuera un debate sobre el tema, vale; pero me parece que el dichoso librito está eclipsando el texto del autor que es lo que se supone debemos comentar y si dp se desea añadir algo al resto, pues muy bien.
Yo me lo he pensado bien y a lo mejor le regalo a Fredy el libro para reyes, jajaja. Me quedo con uno pendiente y le regalo ese, solo por joderlo, claro
15 de Abril de 2007 a las 23:33
Hola, yo no te regalé nada sniff, ya me vale. Que relato más bueno, me ha gustado mucho..creo que todos hemos recordado cosas de nuestra infancia.
“Son esos saltos del tiempo días sin sol, golpes..”
Qué madre tan imaginativa, en el último disfraz que me hicieron iba de calabaza, puede que fuera premonitorio jeje.
bessos
15 de Abril de 2007 a las 23:48
No me siento capaz de criticar este texto. Es un relato demasiado personal y no conozco a tu madre. Sí puedo decir que no estoy totalmente seguro de la conveniencia de publicar en un blog este tipo de historias. Debes dar el salto a la ficción, con 17 años ya puedes imaginar nuevos mundos.
Eso sí, la tarta tiene una pinta cojonuda. Pero he de decirte, Dani, que en ese dibujo tienes cara de “cachopo” (dos filetes de ternera rebozados con queso “Vidiago” y jamón serrano en el medio. Algunos le meten espárragos y pimiento rojo, pero pienso que es un error).
Un abrazo y felicidades de nuevo.
16 de Abril de 2007 a las 3:47
Sé que me voy a poner pesado, Dani, pero necesitas escribir ficción, ya sea en otro blog o para ti mismo…
Tu madre tiene un buen hijo, eso si.
16 de Abril de 2007 a las 11:41
primero:
Fredy: paso ni d contestar
Maria*: si, es de autoayuda, xo no tiene ningun disfraz.Cada cual sabe xq regala cada cosa si conoce al q va destinado el regalo, asi q t recomiendo q no opines sin saber dq estas hablando.
Da igual: gracias llevas toda la razon..demasiada gente lleva aun una armadura q lo unico q le hace es daño…
A Dani q es en definita es a el unico q espero q le guste, sabes q va con cariño, espero q sepas leerlo, y t ayude a alejar ciertos fantasmas d ti q se q t hacen daño, gracias x acordarte d mi.
16 de Abril de 2007 a las 16:43
Sobre el comentario del dibujo, estoy completamente de acuerdo, no sé como te has dejado retratar por esa petarda!
Ah! Por cierto… ya empecé a leer el libro que me dijiste! Yo no miento
16 de Abril de 2007 a las 19:08
Está bien. Daigual, quizás tengas razón y no debiera opinar sobre el regalo. Simplemente comento - comento porque, en teoría, se puede comentar sobre cualquier cosa que ponga en el post ¿o ya no? - que a mí no me gustó. Tengo que reconocer que también fue porque nuestra profesora nos lo dio mal. Si no comenté la historia fue porque no tenía nada que decir. Son sus recuerdos de la infancia - no sé si ha añadido algo de ficción - a lo que no tengo nada que decir más que tiene una madre idílica.
En cuanto a lo de autoayuda, Damaris, me refería a mal disfrazado porque la historia no me gustó, no porque no supiese que pretendía dar una moraleja o como quieras llamarle.
17 de Abril de 2007 a las 15:46
Felicidades Daniel… Las pequeñas cosas de la vida cuando vienen desde el corazón son las que nos llenan ¿verdad?.
Felicidades Madre de Daniel, por que aunque… y lo sé como madre… él diga que es su cumpleaños por que nació ese día… también es el suyo y es que a los hijos los nacemos las madres. Luego se convierten en “pavos y colegas” de 17 que con suerte nos dedicarán un huequito (y este ha sido fantástico) en su blog de escritor.
Enhorabuena a los dos.
17 de Abril de 2007 a las 15:52
Dani últimamente llevo una vida frenética… pero me no me olvido de tu mensaje OK??? estaremos en contacto.
17 de Abril de 2007 a las 20:52
vaya tela… esto parece una página de contactos… ni se habla del relato de dani ni del dichoso libro… me gusta, no me gusta… pero nadie da más?
aburridísimos tus lectores dani..
medara… mándale un correo y se lo dices o un sms… tu crees que nos importa si le respondes o no al sms? te has leído el relato de dani? ¿Alguién tiene algo que decir del caballero de la armadura oxidada? ¿Por qué lo enfocaron mal?
En serio, así no evolucionamos… parecemos gente insulsa y me incluyo porque no me queda más remedio que hacer las verdaderas reflexiones sobre los relatos en petit comité…
esfuércense algo más por favor.
por cierto, soy maribel
17 de Abril de 2007 a las 20:52
sí… mía con acento… para los puristas! y si me dejo alguno más lo siento… lo que importa es el mensaje!
18 de Abril de 2007 a las 12:52
felicidades. Soy un desastre. Estos día estuve fuera y quería leerte con más calma. Me sabe mal no haberme enterado antes! Lo siento!!
Te mando un abrazo y un buen tirón de orejas.
19 de Abril de 2007 a las 20:46
Tienes razón Maribel… pero está claro que hoy no era el día decirle a Daniel si estaba bien enfocando el relato o no, si me parecían excesivos los links sobre juguetes o no…. o si El caballero la oxidada armadura me recordaba a los 20.000 PPS que se reciben a diario por mail o no y si la moraleja del libro… de que nos empeñamos en buscar lejos, lo que a lo mejor tenemos en casa y no vemos, es acertado aquí o no …
No me considero nada ni nadie en este blog… pero si te lees mis anteriores comentarios a Daniel, suelo darle mi opinión de como enfoca sus textos y que puede hacer para saber si puede o no mejorarlos.
Tampoco suelo entrar en los dimes y diretes de otros comentaristas a un blogs. Hoy voy a hacer una excepción por que ves lo que no es y desconoces.
Sobre lo de su mensaje… me refería a un mensaje en mi blog en un Beme/meme que le pasé hace tiempo… de alguien que escribe (o pretende hacerlo) a otro.
Supongo que es cierto que muchos vienen a los blogs buscando “contactos”… lo siento no es mi caso, me gusta leer Daniel y darle mi opinión sobre lo que yo leo y él escribe. ¿Es tan raro de entender? ¿Verdad que no?.
Entiendo tu enfado… créeme.
Daniel… escribir es vivir… muchos de nosotros para poder escribir necesitamos vivir y aprender a escribir a la vez, sigue así, yo también sigo aprendiendo a ESCRIBIR y a VIVIR.
19 de Abril de 2007 a las 23:48
Más datos:
www.literaturas.com/v010/sec0610/polemica/polemica.htm
www.elconfidencial.com/saltiberio/indice.asp?id=4182&edicion=07/04/2007&pass=
http://blogs.periodistadigital.com/elnaufrago.php/2006/09/12/yo_no_soy_lucia_etxebarria
media.dualmac.com/wp/2007/02/23/lucia-etxebarria-reconoce-que-utilizo-los-articulos-del-psicologo-jorge-castello-elmundoes.html
blogs.elcorreodigital.com/index.php/divergencias/2006/09/13/lucia_que_aficion
unforgettablesolitude.blogspot.com/2007/02/no-hay-trolls-sino-bloggers-eglatras.html
txt2pic.com/signs/books/dummies/cover.asp?pic=&title=Lucia+Etxebarria%27s&text=Don+Quijote+De+La+Mancha&text3=Un+apasionante+thriller+de+amor%2C+odio+y+aventuras&text2=&book=-&tag=2nd&time=1704
19 de Abril de 2007 a las 23:49
barrapunto.com/articles/06/11/13/1419220.shtml
barrapunto.com/comments.pl?sid=65610&cid=810193
www.elmundo.es/elmundo/2007/02/22/cultura/1172153941.html
jaime.antville.org/stories/1472246/
almadormida.blogspot.com/2007/03/luca-etxeberra-negada-tres-veces.html
almadormida.blogspot.com/2006/11/los-trolls-luca-etxeberra-y-alteridades.html
www.premura.com/revista/escritores/2006/09/lucia-etxebarria-y-el-plagio.html
airado.zumodelimon.com/?p=24
19 de Abril de 2007 a las 23:49
Lucía escribe en un medio proetarra, es este:
www.zintzilik.net
Y su artículo, este:
www.zintzilik.net/?p=356
20 de Abril de 2007 a las 9:59
Felicidades Daniel: hacía mucho que no te leía, y me alegro de haber recuperado la dirección de tu blog a tiempo de felicitarte el cumple. Pero no hace falta felicitarte, algún día te darás cuenta de que, teniendo ese montón de recuerdos bonitos de tu infancia, no te resultará dificil reconocer la felicidad siempre que pase por tu lado. La felicidad se elige y se aprende, y con recuerdos felices es mas fácil edificar un presente tambien feliz.
Del famoso libro de la armadura, pues si que es un manual de autoayuda, pero hasta en los libros de ese tipo se encuentran a veces algunas ideas aprovechables. Ya sabemos que no son la cumbre de la literatura ni de la filosofía, pero ése por lo menos tiene sentido del humor, que no es poco.
Disfruta de tu nuevo año que empieza y sigue escribiendo, de lo que te de la gana ¿por qué siempre tiene que ser ficción? Lo importante es decir bien lo que se quiere decir.
Hasta la próxima
20 de Abril de 2007 a las 14:57
Buenas Dani, vi tu direccion en el blog de Lucia Etxebarria y vine a echar un vistazo. Sencillamente, me encanta. Seguire pasandome. Saludos
21 de Abril de 2007 a las 21:13
Ya veo que aquí todos cumplimos años, yo también hace un año que empece a escribir en mi blog, pero hace muchos más que escribo, felicidades
28 de Abril de 2007 a las 6:06
Te lo pasaste muy bien!
tarde llega mi felicitacion, que en este proximo año tus deseos alcancen la meta que te has puesto.
Y bueno Dany, chico rubio, lo mejor siempre para ti.
Un beso y un abrazo!
9 de Mayo de 2007 a las 14:56
¡Felicidades!
De acuerdo, lo digo tardísimo, pero es que acabo de llegar a tu blog por vez primera. Me han gustado mucho las pocas entradas que he leído; pero con la que me he identificado de una manera aterradora ha sido con ésta: Mi madre es así también; y así ha sido mi infancia. Ahora que la adolescencia nos cambia tanto, yo siento que a veces las palabras no son suficientes para expresarlo todo…
Me alegro de haber llegado hasta aquí. Te enlazo
19 de Junio de 2007 a las 20:47
Hola Dani
He leido una y otra entrada de tu blog, ahora con mas detenimiento. Tus ideas son hermosas, fuertes, genuinas…pero tu forma de expresarlas, eso es lo que me cautiva.
Es simplemente increible.
Se que mi opinion carece de valor tangible para ti, pero creo de todo corazon en la siguiente frase: Daniel de Vicente, vas a llegar increiblemente lejos…
Gracias por dar un poco de color a mi vida con tus historias.
23 de Julio de 2007 a las 11:48
pipaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
23 de Julio de 2007 a las 11:49
payasoooooooooooooooo
20 de Febrero de 2009 a las 16:28
hla mi blog es:floggercita.over-blog.com
tengo 13 años
15 de Junio de 2009 a las 16:33
Yo amo escribir, Escribir&Leer, osea, no leo mucho, pero tengo varios libros qe amo leer, amo escribir .
5 de Diciembre de 2009 a las 5:14
holi como estas yo estoi bien y tu te estraño mucho nose si tu tambien me estrañas pero yo si ya chao porque mes tan molestando te amo mucho besosssssssssssssssssssssssssssssssss………………………….. daniela te amo mucho besosssssssssss sssssss……………….. con lo conny te ama mucho es tu faz
y mi hermana ,mama,sobrina
y yo tejo 20 años mi hermana tiene 17 años y la conny 20 y porultimo mi mama 27 años se meabia olbidado a mi sobrina eya tiene 10 años
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