Domingo, 22 de Abril, 2007...12:41

Cartas de amor con una desconocida

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Cada día, cuando salgo de mi casa para ir al instituto, me cruzo en el portal con Ramón, el cartero.

- ¿Cómo va todo, Dani? Me pregunta él, mientras introduce cada una de las cartas en sus respectivos buzones.

- Aquí estamos, tirando, que no es poco. ¿Alguna carta? Le pregunto por si alguien, no sé muy bien quién, me ha escrito.

- No, hoy no. Tal vez mañana. Responde. Todos los días escucho esa frase que sale de sus labios. Y ese mañana parece no llegar nunca.

Siempre abrimos el buzón imaginando que hoy no habrá facturas, ni panfletos de publicidad, sino una carta de alguien, que con su puño y letra, se ha acordado de nosotros. Pero cuando lo abrimos nos damos cuenta de que en el buzón hay lo de siempre: facturas, recibos, publicidad y catálogos de compra.

A menudo me pregunto qué pasaría si todo lo que imagináramos y deseáramos se hiciera realidad. Supongo que la vida dejaría de tener sentido, porque alcanzaríamos la completa felicidad. Entonces no tendríamos que luchar, enfadarnos, ni entristecernos por nada. Terminaríamos cansados de una felicidad perfecta y desearíamos tener problemas y poder luchar por resolverlos. Así es el hombre: siempre quiere lo que no tiene.

Desde hace un par de semanas, me he fijado que Ramón está comenzando a echar cartas en el buzón del 4ºB. Llevan sólo un sello, pero en la solapa de la carta hay escrita la dirección de un domicilio. No he querido decirle nada a Ramón, pero el vecino del 4ºB se mudó hace más de dos años.

Aquel día, como uno más, le pregunté a Ramón si había recibido alguna carta.

- No, hoy no. Tal vez mañana, Dani.

Mis ojos atentos se clavaron en su taco de cartas, y cuando estaba abriendo la puerta del portal, dispuesto a salir, Ramón sacó una nueva carta y la introdujo en el buzón del 4ºB.

- Hasta mañana, Ramón. Dije observando el paradero de esa carta.

- Adiós. Me respondió él.

En el instituto me pasé todo el día distraído, sin enterarme de ninguna de las explicaciones de clase. Viviendo una vida paralela que no tenía nada que ver con la realidad. Imaginando, quién podía escribir a aquel vecino, del cual apenas recuerdo su cara. Lo poco que recuerdo es que se le veía muy poco por el vecindario y no entabló amistad con nadie. Un buen día se mudó y nadie volvió a saber nada más de él. La casa aún sigue en venta.

Cuando sonó el rutinario timbre a las 2.05, salí del instituto lo más rápido posible para llegar a casa. Cuando llegué al portal, me fije en el nombre del vecino que estaba escrito en el cartelito del buzón: Álvaro Martínez. Me desilusioné un poco ante un nombre y unos apellidos tan comunes. Me hubiera gustado encontrarme algún nombre extraño, de famoso, extranjero o asesino en serie. Pero mi imaginación siempre me juega muy malas pasadas.

Observé, deslizando mi mirada por el interior de la rendija del buzón, unas 8 ó 9 cartas sin abrir. ¿De quién serán? ¿Qué pondrán? ¿Las habrá leído alguien? Decenas de preguntas llegaron como un torbellino a mi cabeza. Pero ni una sola respuesta.

Robar cartas ajenas es un delito penado con la cárcel. Pero sentir como tu cuerpo te pide que las cojas y las leas todas, es una tentación irresistible. Miré hacia la puerta y a la escalera, comprobando que nadie apareciera en el momento de mi delito. No había nadie a la vista. Introduje mis finos dedos de la mano derecha por la rendija y acaricié, como si se tratara de un tesoro, la textura del sobre. Intenté meter la mano para poder sacar a modo de pinza, con mis dedos, las cartas, pero al forzar la situación, para mi sorpresa, la puerta del buzón se abrió sola. Estaba rota. Todas las cartas se cayeron al suelo y yo, muy asustado, las cogí corriendo y cerré la puerta del buzón, tal y como estaba antes. Subí deprisa las escaleras, pero a mitad de camino, volví sobre mis pasos y con el puño de la camiseta, limpié las huellas dactilares que habían quedado en la puerta metálica del buzón. Acto seguido subí corriendo hasta llegar a casa y con un suspiro, cerrar la puerta.

Mis padres trabajaban hasta tarde y mi hermana salía una hora más tarde del instituto, así que tranquilo, me tiré sobre la alfombra del salón y comencé a ojear aquellas cartas. Todas eran de la misma persona, una tal María Díaz que vivía, según constaté por la dirección, en un barrio muy cercano al mío.

Abrí la carta de fecha más antigua, y saqué un papel con márgenes y cuadritos, escrito con una letra estirada, de color negro y poco legible. Decía así:

“Querido Álvaro:

No entiendo por qué un buen día, sin explicación, te fuiste. Los dos lo hemos pasado mal y sé que tú querías tener un hijo, pero ya sabes lo que dijo el médico, respecto a mi enfermedad. Podríamos haber adoptado uno, niño o niña, y haberle tratado como a nuestro verdadero hijo. Pero tú querías ver nacer a un bebé de mi tripa, aunque supieras que eso podía ser muy perjudicial para el recién nacido.

Sabes que yo siempre quise ser profesora. Adoraba a los niños, como tú; pero esta enfermedad fue de mal en peor. Estos últimos meses sin ti, apenas he podido salir de casa.

Sé que te iba mal en el trabajo. Aguantaste horarios infrahumanos y sueldos miserables para que pudiéramos salir adelante. Tú también tenías sueños, querías ser actor. Recuerdo la primera vez que te vi, en aquel escenario en la obra anual del colegio, vestido de Robin Hood, con el sombrero y aquellas prendas, que tú mismo te cosiste e hiciste con las ropas usadas que la gente llevaba a la parroquia.

A menudo recuerdo momentos felices, aunque la mayoría hayan sido difíciles y tristes. Sé que estuviste a mi lado mucho tiempo, aguantando una enfermedad que empeoraba con el tiempo y que sólo se curaría con una operación que no podíamos, ni podemos pagar.

De adolescentes soñábamos con vivir en una casa grande, con varios hijos y un perro. Salir de aquel barrio de obreros donde los taxis por la noche no se atrevían a entrar por miedo a lo que les podía pasar. Pero jamás salimos. Terminamos en una pequeña y antigua casa, en el mismo barrio, con la misma gente y con los mismos sueños imposibles.

Te escribo porque necesito contarte todo lo que siento y lo que ya no te puedo decir. Tu mejor amigo, Paco, me dijo que te mudaste al barrio de al lado, y que alquilaste un piso. Él me dio la dirección, aunque le advirtieras que no me la diera, si le preguntaba. Te seguiré escribiendo y contando cómo va todo.

Tu María, que aún te quiere.”


Disfruté más leyendo aquellas cartas, que una novela o un cuento de cualquier escritor de éxito. ¿Y sabéis por qué? Porque eran reales. No eran sentimientos construidos para personajes, ni situaciones creadas para una historia, sino las palabras sinceras de una mujer que escribía al hombre de su vida. Y eso es mejor que cualquier obra literaria.

Las leí todas varias veces. Pasaba por cada una de sus palabras e imaginaba aquella mujer con el bolígrafo en mano, escribiéndolas. Con algo de pena, volví a leer la última:

“Querido Álvaro:

Ésta es la décima carta que te escribo y aún no he obtenido respuesta. Sé que las estás leyendo porque correos no me ha devuelto ninguna.

Ayer me volvió a dar un ataque, creo que estoy perdiendo algo de memoria. El médico me atendió. Dijo que es muy probable que en un par de meses no recuerde nada de lo que ha pasado a lo largo de mi vida. Lo más seguro es que me ingresen en una residencia pública y que no nos volvamos a ver jamás. Conservo la fe en que vuelvas y me escribas.

Llevo más de cuatro meses sin salir a la calle. La vecina de enfrente me trae la comida y los sellos que le pido, no necesito más. Sólo salgo de casa para ver el buzón y del buzón vuelvo a casa. Lo miro todos los días para ver si han llegado esas cartas que no me has contestado, pero sólo hay publicidad. Facturas no, porque me quitaron la luz y el agua hace varias semanas y tengo velas en todas las habitaciones. La vecina me trae garrafas de agua de la fuente. Mañana como cada día volveré a mirar el buzón, esperando tus cartas, esperándote a ti.

Tu María, que te quiere más que nunca”

Sólo yo, un pequeño ladrón de cartas privadas, había leído aquellas cartas tan emotivas y sinceras. Estaba en deuda con María. Ahora formaba parte de aquella historia. Pero, ¿qué podía hacer?

Escribir.

Cogí una hoja en blanco y un bolígrafo azul. Comencé a escribir, tirado en el suelo de mi salón, rodeado de todas las cartas.

“Querida María:

Nunca te pude explicar la verdad. Ayer vino a verme a la cárcel, Paco. Era la primera vez en dos años que tenía una visita. Me trajo diez cartas que había cogido del buzón de la casa que alquilé. Es difícil explicarte todo lo que pasó, pero lo único que tengo es tiempo y ganas de escribir, así que allá voy:

Alquilé una casa en el barrio de al lado. Allí fue donde planeé el atraco. Sí, atraqué una joyería y me cogieron. Cada día que pasaba te veía peor. Andabas muy despacio y sabía que en un tiempo dejarías de caminar. Tu memoria comenzaba a fallar en pequeños detalles, como por ejemplo: no saber distinguir entre la sal y el azúcar. Echabas sal a los pasteles que hacías los fines de semana y azúcar a las lentejas de los lunes.

Yo no podía verte así. Eras la única persona que tenía en mi vida después de la muerte de mis padres y yo te amaba y te amaré hasta el final de mis días. No podíamos hacer otra cosa, nadie quería ayudarnos y la sanidad pública no paga una operación de tal calibre.

El día que me fui temprano por la mañana, pensaba regresar. Pero no solo, sino con un maletín lleno de dinero, después de haber vendido todas las joyas robadas. Robin Hood, sí, el primer personaje que tuve como actor, decía que había que robar a los ricos para dárselo a los pobres. Y eso iba a hacer yo.

Nosotros no íbamos a ir al Caribe de vacaciones, ni siquiera íbamos a comprar una casa nueva. Sólo quería pagar la operación que te salvara. Pero todo salió mal. Había acordado con unos hombres las ventas de las joyas, y después de escapar con una furgoneta robada y llegar al sitio donde habíamos acordado, me tendieron una trampa. Me dieron una paliza y se llevaron todas las joyas. No me dieron nada de lo pactado.

Las sucesivas noches dormí en la casa alquilada. Me pasaba los días llorando, sin salir de esas cuatro paredes. Pensando en ti. Pensando en cómo podía devolverte la vida. Una mañana decidí ir a verte, pero cuando llegué a la esquina de nuestra casa, vi a varios policías a punto de subir en mi busca. Allí me arrestaron. No pude verte por última vez y ahora estoy en la cárcel. Diez años de prisión.

No te olvides de esto nunca: te quiero igual que el primer día y que ese último día que no pude despedirme de ti. Cuando salgas de la cárcel, no te acordarás de mí; pero yo de ti, sí. Te besaré como en aquel primer beso que nos dimos detrás del escenario del salón de actos del colegio, donde interpretaba a Robin Hood. Mientras tanto, te escribiré cada día para saber que los dos seguimos vivos, amándonos.

Tu Álvaro, que dio todo por ti y lo volvería a dar.”

Leí la carta un par de veces. La metí en un sobre y pasé mi lengua por la solapa, para que se pegara. Le puse un sello y ambas direcciones. Salí a la calle y la eché en el buzón de correos. A veces es mejor una mentira cómoda, que una verdad incómoda. Cuando la realidad no existe, debemos crear una ficción que la supla.

A los pocos días volví a encontrarme en el portal con Ramón. Le saludé y pasé de largo, sin decirle nada más.

- ¿Hoy no me preguntas si has recibido alguna carta? Preguntó él, extrañado.

- No, hoy no. Dije mientras sonreía, contento, porque María había contestado y Ramón se disponía a echar la carta por la rendija del buzón del 4ºB.

- Seguro que mañana te llega alguna.

- Sí, seguro. Le respondí automáticamente, mientras me marchaba.

Esperé fuera hasta que Ramón se marchó del portal. Cuando le vi irse, entré de nuevo en mi portal, y saqué la carta de María. Subí a casa y la abrí.

“Queridísimo Álvaro:

Paco jamás me comentó nada. Supongo que lo hizo porque tú le dijiste que no me dijera nada, queriendo evitar el dolor de saber que estabas en la cárcel por mí. Eres tan bueno. Creo que eso que hiciste por y para mí, demuestra nuestro amor incondicional por encima de cualquier cosa. Ni la muerte, Álvaro mío, podrá con nosotros.

Sé que cuando salgas de la cárcel, vendrás a verme. Yo no sabré quién eres, pero cuando no te reconozca; cuando no sepa tu nombre; lee estas palabras y recuerda que aunque no me acuerde de ti, te amo como aquel día de nuestro primer beso detrás del escenario, donde la profesora de matemáticas, Margarita, nos pilló.

Cada día me cuesta más levantar el bolígrafo. Voy muy despacio, tardo mucho en redactar una frase y a veces necesito decirte tantas cosas que antes de escribirlas, ya se me han olvidado.

Nunca podré olvidarte porque te amo. Casados y sin hijos, sólo nos queda dar nuestro amor a estas cartas. Ese amor que le hubiéramos dado a él. No dejes de escribirme.

Tu María, que te espera con una sonrisa dentro de diez años.”

Me dieron ganas de llorar. De llorar como un bebé recién nacido. Nunca pensé que algo que había hecho pudiera levantar la moral de una persona de esa manera. Aquel día no iba a ir al instituto. Tenía una tarea más importante. Me pasé toda la mañana escribiendo una nueva carta para María. Después escribí una poesía y lo metí todo dentro del sobre. Busqué un sello por casa, pero no encontré ninguno.

Cogí el sello de la primera carta que me escribió y decidí ir a echarla yo mismo a su buzón. No se daría cuenta de que era un sello usado. La principal razón por la que me dirigí, según la dirección de la carta, a su casa, no era simplemente por no tener un sello; sino por esa sensación que te produce entregar algo que sabes que va a hacer feliz a una persona. Quería ser yo quien dejara caer mi sobre en su buzón e irme corriendo, como un cupido mentiroso que iba creando historias de amor que no existían, pero hacían feliz a la gente.

Llegué al portal que estaba abierto y entré. Busqué el buzón de María, que vivía en el bajo, y dando un suave y vergonzoso beso al sobre, lo dejé caer por aquella rendija, que cada día volvía a enamorar a María.

Mientras la echaba, oí una puerta que se abría y una señora dijo algo:

- Espere, espere, cartero. Quiero darle una carta para que me la envíe, si me hace el favor.

Una mujer en bata, de unos 45 ó 50 años, algo deteriorada me vio echando la carta.

- ¿Tú no eres el cartero, no? Preguntó con tono preocupado.

La mujer, con un rostro muy diferente al de su primera frase, se acercó despacio hacia el buzón y lo abrió. Mientras tanto yo, permanecía inmóvil, pensando en correr, pero sin mover un solo músculo. Asustando por una parte e impresionado por otra al ver como aquella mujer, a la que había estado leyendo y escribiendo, era real.

Abrió con una pequeña llave el buzón y con una sonrisa, vio la carta.

- Estoy enferma, muy débil, pero no soy tonta. ¿Eres tú, verdad? Dijo mientras me la mostraba.

No supe decir nada. Supongo que mi rostro me delató.

- Ya decía yo que mi Álvaro era un asustadizo, y que jamás sería capaz de robar en una joyería. Si el pobre era asmático y además no sabía conducir. Pero eso sí, era un golfo de mucho cuidado. Tenía más amantes que pelos en la cabeza. Era medio calvo.

De repente la mujer cambió la expresión y sonrió.

- No dejes de escribirme, por favor. Tienes una letra preciosa.

Nota de autor: Mañana, 23 de Abril, es el día mundial del libro. Hace justo un año escribí un pequeño artículo sobre este día. Pensé en volver a reescribirlo porque la verdad es que a día de hoy le veo bastantes fallos. Pero al final he decidido dejarlo tal y como lo escribí por aquel entonces, cuando comenzaba mis andadas en el mundo de la escritura. Si quieres leerlo pincha aquí.

Daniel de Vicente

39 Comentarios

  • Como bien dice Borges: si me dieran a elegir entre ser amado o ser famoso y tener éxito en esta vida, eligiría ser amado.

    Feliz Día del Libro a todos sus amantes.

  • Guau, este relato ha sido increible, pone los pelos de punta, muy muy bueno…me ha gustado cuando has cogido las cartas del buzón, lo estaba viendo venir y no me ha defraudado.
    bessos

  • Dani: que relato más bonito y emocionante sobre el “cupido falso”. Nuevamente recibe las felicitaciones de una de tus lectoras más fieles

    Mrs.G

  • Sacas punta a las cosas más cotidianas. Es bueno pero quizás deberías intentar escribir sobre algo diferente a tu realidad, ¿o no? Aunque quizás no sería tu estilo; no sé dónde está la línea entre lo que se considera el estilo personal de alguien y la temática de lo que escribe.

    Este me gusta mucho más que los anteriores. :)

  • hola

  • hola!!
    Mientras escucho una canción, leo lo que escribes. No sé si son tu palabras o la canción, pero la verdad es que es dificil no emocinarse leyendote, me gusta mucho lo que has hecho por esa mujer. Y dejame decirte que no es la única que se pone contenta cuando te lee, jajaja.
    bueno, espero que sigas escribiendo.

    Lolita.
    atte

    pd: perdona el comentario de antes, ese de HOLA, ha sido un error y no sé como remendarlo, adios.

  • Me ha gustado mucho, sobre todo la parte en la que hablas de qué pasaría si se nos cumpliera todo lo que deseamos. Me ha recordado mucho a un relato que escribí no hace mucho. Te pongo la dirección:

    http://tierrafirme.blogia.com/2007/011401-el-genio.php

    En definitiva, salvo por el abuso de los gerundios y el final (el cual es bastante irracional) me ha encantado el texto.

    ¡Un saludo!

  • has vuelto a ponerme el vello d punta, a emocionarme..m alegro..aunq no m gusta eso d jugar con las ilusiones d nadie..menos mal q al final se entera q si no…buenos dias a todos!

  • Hola Dani:

    Al leer tu relato he recordado otro que lei hace algun tiempo y que seguro que te gusta, aqui lo tienes: http://www.elangelcaido.org/relatos/200503/200503pauster.html

  • Buen post; currado…

  • Muy buen post Dani. Cada vez a mejor, sigue así.

  • Bueno… en relación a este relato varias cosas:

    - Qué pena que el este relato me resulte más propio del siglo XX que del XXI.. el email, el email… una pena no creéis?

    -Respecto a lo currado o no creo que este relato vuelve a ser como los relatos con los que te descubrí, o sea, está estructurado de la misma forma aunque el final es original; me explico: Primero trabajas el contexto al que perteneces, luego pasas a un plano directo y, en ese plano es donde sucede la historia, donde la realidad se confunde con la ficción… La diferencia, como decía, es el final… que en este relato no se vuelve a la realidad cotidiana.. por ejemplo, cuando entraste en casa de tu vecino Raúl acabaste volviendo a tu casa… en todos los relatos vuelves al mundo real… en este la ficción es tan maravillosa que María y Daniel, también, ambos, decidís quedaros en ese plano… (aún sabiendo ella que tu no eras Álvaro) Me gusta Dani porque ahí es donde veo la evolución que tiene este relato respecto a los otros….

    Respecto a la historia, decirte que me encanta la posibilidad de hacer realidad algo que nos pasa cada vez que leemos… nos metemos tanto en el personaje…. que acabamos siéndolo… lo bueno es que tú, puedes seguir siéndolo después de haber acabado la lectura… qué gran sensación si la pudieramos llevar a cabo cada vez que leemos….

    Sin duda decirte que has pasado de ser el rey de las imágenes a ser el rey de las emociones… cuando nos hiciste besar a todos a la presentadora de las noticias, cuando todos seguimos a elena, cuando todos nos metimos en la cama de Raúl y cuando apenas hace unos días todo sentimos el sabor de la tarta de tu madre en nuestros paladares….

    Sigue así Dani… nos gusta!

  • jajajajj se me ha firmado con madre mía.. pero ya sabéis que yo no oculto mi identidad! jajajajjajajaj

    Saludos a todos!

  • Bueno, Dani. El relato está más conseguido que otros, por lo menos entretiene. Yo no sé si la gente exagera con eso de “me pone los pelos de punta”. A mí, sinceramente, “me pone la punta roma”, es decir, no picuda, es decir, me tira de un cojón.
    Pero he de reconocer que sigue viéndose cada texto una evolución (en mi opinión leve pero continua) no sé hacia dónde. Eso tú lo sabes mejor que nadie. El caso es que sigo pensando que debes cambiar totalmente de contenidos. Probar otras cosas, diferentes posturas.
    Un saludo, titán.

  • Hola Dani. Hacía ya unos dias que no me pasaba por aquí por asuntos laborales, relojes que si tienen agujas y que corren demasiado, etc. Ya sabes a que me refiero. Pero hoy, me he tomado un momento de respiro para entrar en tu blog y leer el último relato que hubiera colgado… sólo decir que me has alegrado el día, y me has emocionado. Es bueno, me gusta.
    Sólo un favor, regálame uno de esos relojes sin agujas para que pueda pasarme más veces por este espacio y seguir emocionándome.
    Un afectuoso saludo.

  • Las mentiras cómodas a veces se revelan y se transforman en simples mentiras desnudas.
    Buen texto, sigue así.

  • A veces una mentira hace que la mentira sea bella. Pero no deja de ser una mentira. Me ha parecido esta la mentira más hermosa desde hace mucho tiempo.

    Pienso que con una carta puedes enamorar a alguien, darle esperanzas o robarle una ilusión.
    La escritura, junto con la imaginación y las intenciones pueden conquistar mundos enteros o pequeños barrios, según se mire.

    Sí las palabras viajaran siempre en sobre blanco más de una no necesitaría sello.

    Un beso.

  • Entretiene, pero resulta algo irreal para nuestros tiempos.

  • Esta interesante pero hay que trabajarlo un poquito mas

  • hola DANI e, la carta de amor a una desconociada es fenomenal( no es peloteo ) sabes que te as documenteado muy bien en cuanto al trabajo del cartero.Los carteros siempre han sido portadores de ilusiones,alegrias ,penas etc.
    Lastima que cada dia se reciben menos cartas y mas ” emilios ” el proximo mensaje lo madare por correo ordinario.
    Un abrazo muy fuerte que sabes que te queremos.
    LOS PRIETO.

  • Me has puesto los pelos de punta. Realmente increible el relato. Muy, muy, muy bueno.
    Lástima que el final haya sido así.. podrían haber sido felices, curado su enfermedad ó..

  • Maravilloso el relato. Gracias por compartir con nosotros tu enorme talento. ¡Sigue escribiendo!

  • Si, muy bonito el relato, te felicito!!

  • Snif, snif.
    Sin palabras.

  • Rebeca león hernandez
    21 de Agosto de 2007 a las 23:13

    nose porque un dia te compare con un tesoro que no tenia que dejar jamas, desie hacerte feliz no queria que sufrieras y menos por mi,debo de aceptar que por eso estoy sin ti,incondisionalmente queria estar ahi para cuando me necesitaraspero me olvide de mi por pensar en ti y no persivi ni me pregunte como me ivas a extranar oa buscar si no te ensene a valorar a quien lo quiso con el corazón ,nunca sentistes temor de estar sin mi siempre estube ahi cuanto lamento no haber pensado en mi en todo esto que por ti iva a setir pero debo de aceptar que de ti aprendi aunque aveses sienta que me falta felicidad o vivir,sin ti el mundo tengo que construir pero se que por mas que intente nunca te olvidaria porque fuistes el primero que me hiso sentir esto tan vano pero al fin y al cabo es amor. te amo y te extano. Rebeca L.H

  • poema La soledad que tu me causas amenasa mis ganas de amar estoy sola y callada por ti se me olvido llorar ,tu recuerdo amenasa con siempre hacerme dudar cuando venga alguien y un beso me quiera robar, se muy bien que me voy a preguntar si sera de verdad o conmigo quiere jugar,tus besos me llenaban de esperanza pero luego se me iva la vida si yo te amaba y tu solo me utilizabas cuando tu cuerpo saciabas le roge a dios muriendome de el dolor una palabra con la que me pudieras explicar pero cada vez que me veias vajabas la mirada porque bien sabias el mal que me hacias y a pesar de eso lo ignorabas me dejastes miedo de volver a amar

  • Hola!

    Sembrar esperanzas, es sembrar vida, en aquellas personas que, a veces, han perdido el sabor de lo que es vivir, la lectura nos permite reencontrarla.-

  • Quisieraser ese sentimientoque te dan ganas de vivir,quiero ser ese pensamiento en el que tu corazón se azelero, quisiera ser tu dolor para borrarlo y combertirlo solo en amor, deseo ser la explicasión de aquello que no conoses,desearia ser el motivo de tu sonrisa o una lagrima de alegria,quisiera ser lo que vuelves a amar en la noche y lo que añoras cuando sueñas,solo quisiera vestirme de milagro o de una sorpresa que no inmaginabas ,quisiera ser tu cielo cuando lo miras y no tienes consuelo,porque con las estrellas te haria saber cuanto te quiero,quisiera ser tu inmaginación para que nunca olvides quien soy yo,deseo ser todo para ti porque aunque diga que te amo no sabras lo inmenso que siento por ti ,aunque yo te diga mira lo inmanso de el oceano asi es como te deseo no sera suficiente porque no se asemeja a lo que deseo cuando en la noche te pienso.

  • no se kien la abra escrito esto pero lo apludo xq yo soy una amante de libros de amor y novelas y me a encantado lo felicito y q nunca deje de ecribir asi tan emosionante.bueno .adios.

    attm:scarlett

  • Hola, por casualidad encontré tu texto y lo leí… me gustó mucho de verdad sobre todo, es admirable cómo escribes a tu edad.
    Aunque es verdad que ya no es muy común escribir y recibir cartas por correo, de ahí la magia de tu relato y sigue así. Trataré de leerte más seguido.

    Saludos y un abrazo desde México

  • Puede salvarse como idea, sin embargo, la narración peca de previsible y adolescente. No te voy a decir que debes cuidar y perfeccionar tu estilo, porque considero que tienes edad suficiente para haber madurado o no como escritor. Apelo a la sensatez y pido que se manchen menos páginas en blanco con la atávica excusa del ya viejo síndrome aquél …”Mamá, quiero ser artista”

  • Solo te imagino en mis sueños y me pongo a pensar, si tan solo pudieras mirar a través de mi, comprenderías la inmensidad de mi amor por ti, que incomprensible que tonto y testarudo esta mi corazón y día a día mas por ti, por un beso de tus dulces labios que nunca e besado y con un roce de tus pequeñas manos q nunca e tocado.
    Necesito tanto de ti, que ya no se donde comienzo yo y donde terminas tu. llegaste como un ángel y me isistes perder la razón pero te fuiste de mi lado dejando mi alma desolada invadida de desilusión, silencio, tristeza y dolor.
    Tu amor que me llevaba al paraíso, con tu dulce voz, se quedo por un instante en mí, para luego dejarme sumida en un desierto eterno, del cual aun no logro salir. Te amo y es la causa de mi infierno, un infierno dulce en mis recuerdos de los que no quiero desprender de mí y amargo a la vez, porque en mi realidad no te tengo.
    Viajo con mi mente y en ese ir y venir, reconozco que eres tú el amor de mi vida. Me imagino tu voz a cada instante, bella, encantadora,. Es tanto que no puedo compararla con nadie y te pienso y te extraño y me muero por estar con tigo, se que muy en el fondo de ti, algo debes de sentir por mi, desespero por creerlo.
    Te siento en mis noches calladas y me imagino noche a noche en como serán tus tus besos, te llevaste mi vida sin mirar atrás lo que dejabas. Me dejaste en una tarde de verano que día a día sigue apoderándose de mi, he llorado y he sentido que nuestra historia no tiene vuelta a tras pero sigo en mil intentos fallidos y no me resigno a perderte para siempre. Aun recuerdo los momentos lindos q viví con tigo aunque todo fue a distancia fueron los mejores momentos de mi vida, no se como acabo tu amor en un instante, Pero sigo aquí esperando una oportunidad que se que al menos merezco…dime podré acaso algún día tenerte?.. me detengo y pienso y no se que me dirás, al menos en esta larga espera mil recuerdos me acompañan pero a veces pienso y me detengo nuevamente y me pregunto…acaso me recuerdas, recuerdas esos momentos, lo que hablábamos lo que nos decíamos ?…te acordaras de lo que sentíamos, me extrañaras acaso?… solo puedo decirte entonces, que nadie te amara como yo, nadie será por ti lo que he sido yo, en las buenas, en las malas y sobre todo en la distancia, nadie podrá superar mi amor por ti, mágico, cálido, infinito y sincero … y mucho mas.
    Solo mi corazón sabe cuanto te ame y te amo porque tú por lo visto nunca te distes cuenta de eso.

  • es verdad que alegrar la jvida de alguien puede ser una tarea mas que difícil y májica pero las mentiras pueden destruír una persona con mucha rapidez en todo caso tu escrito es mas que bello es fenómenal!

  • tu relato es super padre, me gusto bastante, es increible el don de escribir que tienen alguna personas como tu… SUERTE!!!

  • =)

    se le admira…

  • Да уж По-моему, об этом пишут уже на каждом блоге :)

  • te busque como una loka i alfin te encontre i como una fresa enamorada te dije q deti me enamoree

  • bueno0pp esta cartaa es para la persona q mas kieroo ………….
    decidi no volver peroo solo pensaba en k tu estarias biien.no pensaba en mii tan tas veses k te deciia te amoo ii tuu no lo asectabas tan tas veses
    k decia me kiero casarme con tigoo noo lo asectabas
    ese amor era vulnerable noo ppodia arrancarse era dolorosoo ……pero aun asii te amaba un dia decidi pensar en mi ….y adivine k no te amaba pero pense ese amor es vunerable k me pasoo tan solo entendi k el amor se fuee…y k a horaa jamas me enamorare atte briana

  • que poemas tan romanticos

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